Conviviendo con la luz del sol

El sol es uno de los elementos más importantes que integran el sistema planetario al que pertenecemos, y al igual que otros elementos, resulta de vital importancia a nuestro planeta, ya que marca el curso de nuestra vida al iluminar el día, y sirve como un elemento indispensable en los seres vivos, principalmente para las plantas.

En una buena parte del año, las personas convivimos con la luz solar, y como en todos los casos, existen puntos a favor y en contra de este elemento, en nuestro cuerpo.

De manera positiva, se ha comprobado que la luz solar produce vitamina D, esta vitamina es la responsable de regular el fósforo y el calcio, por lo cual, los huesos son los que reciben el mayor de los beneficios, además, recibir esta luz natural evita la llamada depresión estacional, la cual se evita teniendo un equilibrio de distribución del cuerpo, en la luz y la sombra, para no alterar los niveles de sustancias producidas por el cerebro. Estos beneficios se reciben, siempre y cuando sea de manera moderada.

Por desgracia, existen más factores negativos que nos dictan que hay que tener cuidado con una exposición larga y sin cuidado a los rayos ultravioleta. Una larga exposición a la luz del sol, y sin los cuidados preventivos, provocan, en primer instancia bronceado y quemaduras, si bien estos primeros síntomas se pueden quitar con tratamiento y con la reacción natural de la piel (descarapelarse y regenerar), el daño permanece y se acumula.

Posteriormente, se pasaría al enrojecimiento y oscurecimiento de la piel; con el tiempo, la piel pierde algunas propiedades, como la elasticidad, y deja marcas permanentes, como la resequedad, las arrugas y algunos otros trastornos. En el peor de los casos (o de los excesos), da como resultado la generación de cáncer en la piel, la cual puede generar, desde llagas que sangran, se curan y se regeneran, hasta lunares o puntos planos, que pueden crecer.

Para tener una piel sana, sin tener que dejar drásticamente los efectos del sol, te recomendamos lo siguiente:

  • No te expongas a la luz del sol durante un tiempo prolongado, es recomendable caminar en los espacios donde se presenten las sombras.
  • Utiliza productos con factor de protección solar (FPS); dependiendo de las condiciones y tipo de piel, utilízalo de 20 a 30 minutos antes de salir, y úsalo regularmente, cuando se está por un tiempo largo bajo los efectos del sol.
  • Cúbrete con accesorios y ropa para tu cuerpo, por ejemplo, camisas o blusas de manga larga, gorros, paraguas, lentes de sol (procura que tengan protección).
  • No exponerte a camas de bronceado, lo único que provocas al utilizarlas, es que se acelere el daño en tu cuerpo.

Ahora que ya sabes cómo protegerte de las inclemencias de los rayos del sol, no queda más que divertirte y realizar tus actividades con responsabilidad y en plena convivencia con el astro rey.

@PensemosVerdeMX

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