La relación entre ejercicio y contaminación

Para el ser humano, es indispensable tener cuidado del medio ambiente y el ecosistema que lo rodea, pero también es primordial que cuide su salud personal. Hoy en día, existen una gran variedad de opciones para mantenerse en forma, principalmente en gimnasios; desgraciadamente la mayoría de las personas no cuentan con los recursos suficientes para pagar una suscripción, por lo que la mejor opción es hacer sus rutinas al aire libre.

Si bien solucionan el problema económico, en las grandes ciudades, el nuevo problema que aparece es la contaminación que producen vehículos y fábricas. Debido al aumento de la mancha de urbanización, o al aumento de la población en las ciudades, los niveles llegan a dispararse en temporadas, lo que provoca que respiremos aire contaminado, compuesto por dióxido de carbono, plomo y polen.

¿Cómo afecta a nuestro organismo a través del ejercicio? Estando en exposición, con el simple hecho de inhalar, las partículas de aire contaminado entran en nuestro sistema respiratorio y cardiovascular, disminuyendo el oxígeno y dañando gradualmente los pulmones.

Una persona, cuando realiza una actividad física, aumenta en un 20% el consumo de aire, por lo que se multiplica el riesgo de padecer cansancio, irritación, tos y sensación de ahogo. A largo plazo, la exposición constante bajo estas condiciones, provoca enfermedades respiratorias como asma, bronquitis, edema pulmonar, cáncer y un paro respiratorio, que llevaría a la muerte.

Para muchos de nosotros, pueden existir dos soluciones inmediatas: usar cubrebocas durante la actividad, o realizar ejercicios en un lugar cerrado, como el hogar, sin embargo, expertos indican que no son completamente fiables. El cubrebocas solo filtra el polvo, por lo que, aun teniendo puesta una protección para nariz y boca, seguirás inhalando gases; mientras que en la actividad dentro de tu hogar, si no se limpia constantemente la habitación, el efecto es exactamente el mismo, que cuando haces ejercicio en cielo contaminado, al acumular polvo en muebles y el piso.

Las recomendaciones que diferentes organizaciones, gubernamentales y del deporte, hacen para practicar ejercicio, sin verte afectado por la contaminación ambiental son:

  • Realizar actividad física por la mañana o por la noche, donde los niveles de contaminación son menores.
  • Si no es posible entrenar en esos momentos del día, hacerlo en una calle poco transitada, en un parque, bosque o espacio fuera de la ciudad.
  • Realizar ejercicios alternativos y pasivos, como el yoga o pilates, sus ejercicios no agitan tu cuerpo, y por ende, tu consumo de aire es menor, y tienen el mismo efecto positivo, si se realizan correctamente.
  • Monitorear constantemente la calidad del aire en tu ciudad, para tomar las medidas necesarias, en caso de contingencia.
  • Utilizar un purificador de aire; este aparato filtra las partículas del polvo y el polen, dejando el espacio interior limpio, en un alto porcentaje.

Ahora que conoces la relación entre el ejercicio y la contaminación, no hay pretexto para cuidar tu estado físico, por fuera y por dentro.

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@PensemosVerdeMX

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