¡A dejar el unicel!

El uso de una gran cantidad de materiales para diversas funciones, tiene repercusión en el impacto ambiental, mientras que unos pocos son amigables y no dejan una huella negativa, existen otros que, pese a tener ciertas bondades o ventajas, no dejan nada bueno al ecosistema y a la naturaleza.

Uno de los materiales que se utilizan de manera regular, es el poliestireno expandido, conocido coloquialmente en México como unicel. Este material es un plástico parecido a una espuma, está formado por estructuras en forma de perlas rellenas de aire, y es utilizado principalmente como recipiente de comidas y bebidas, protección para el transporte de artículos frágiles, y refuerzo en la industria de la construcción.

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Resulta ser efectivo en las funciones que se le requieren, incluso, es un material resistente, no se descompone ni se pudre, de manera que puede mantener seguros varios objetos. Sin embargo, si hablamos de su aportación al medio ambiente, allí tiene una enorme desventaja, lo que lo convierte en un material peligroso para el planeta.

Desde la fabricación del poliestireno, su componente principal es un plástico derivado del petróleo, por lo cual, para producirlo, procesarlo y moldear las formas definitivas del unicel, requiere utilizar varios recursos que dejan una importante huella de carbono. En México, el 2% de los envases producidos al año están hechos de unicel, lo que representa aproximadamente 160 mil toneladas; además, combinado con otros usos, la producción total de unicel equivale a 8 millones de toneladas.

Muchos de nosotros, motivados a acelerar procesos en un mundo tan activo, guardamos los alimentos dentro de empaques de unicel, o compramos productos procesados y envueltos en este material, para después, calentar la comida en el horno de microondas. Al calentarse, el unicel libera dioxinas, compuestos químicos elevadamente tóxicos que se acumulan por toda la cadena alimenticia (ya sabrás en dónde termina), puede provocar problemas de reproducción y desarrollo, interferir con hormonas y provocar cáncer.

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El uso final del unicel, es otro de sus problemas ambientales, al llegar al relleno sanitario, genera una gran cantidad de desechos y produce un desequilibrio en el ecosistema, al contaminar aire y agua; también en un componente que tarda muchos años en descomponerse, se estima que su degradación tarda en promedio cien años. Por último, al ser expuesto a altas temperaturas, o incluso a su quema, libera clorofluorocarbonos (CFC), el principal enemigo de la capa de ozono.

Actualmente, se buscan diferentes soluciones para no depender del unicel, sustituir en definitiva su uso, y no provocar un daño mayor al medio ambiente; como personas, nuestra mejor opción es consumir alimentos en recipientes de diferente material, además de no calentar el unicel en el horno de microondas. También es importante que las empresas busquen mejores métodos de protección, para dejar de producir unicel.

Si no es posible dejar de utilizarlo, además de seguir las recomendaciones anteriores, ten en cuenta que el poliestireno expandido, sí se puede reciclar, sepáralo y llévalo a un centro de acopio, ya que con este material se pueden crear nuevos moldes, disminuyendo su producción virgen, o se puede reconvertir en plástico rígido, con lo que se entrega un modelo más ecológico.

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Ahora que lo sabes, es momento de dejar el unicel y utilizar materiales sustentables, por el bien nuestro y del planeta en que vivimos.

@PensemosVerdeMX

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