Las empresas que controlan las aguas de Latinoamérica

Al vivir en un mundo globalizado, las problemáticas sociales pueden afectar en distintas partes del mundo y de distintas maneras. La prueba más clara de esto ha sido la pandemia, en la que los países con menos posibilidades y recursos viven los peores estragos de la enfermedad. Latinoamérica es una región que sufre una tremenda desigualdad en cuanto a calidad de vida.

Al formar parte de un grupo países que algunos llaman como de “tercer mundo”, “en desarrollo” o del “sur global”, y al no ser considerados en las agendas de los países y empresas que han comprado sus recursos y mano de obra, podemos hoy en día seguir observando que la región latinoamericana sufre de tremendos problemas, que van desde la guerra, el analfabetismo, malos gobiernos, pobreza, despojo de todas las comunidades indígenas y un largo etcétera.

Mientras tanto, informes de las mejores consultorías dan a conocer que el mercado de dragado de los ríos crecerá exponencialmente en esta región. 

El dragado es una técnica que permite remover el terreno que lleva el cauce de distintos cuerpos de agua, se usa con la finalidad dirigir las aguas de los ríos y canales, sea para transporte o para construir. Pero si no se hace considerando todos los factores ambientales que azotan al planeta, como las sequías, el ciclo del agua y el calentamiento global,, el ecosistema que rodea las aguas puede sufrir un colapso. 

En Latinoamérica existen un sin fin de ejemplos de empresas que tienen contratos multimillonarios por dedicarse al dragado de las aguas, y por ende, controlar la distribución de ésta sin tomar apenas en cuenta al medio ambiente y las comunidades que dependen de estas aguas. 

Por ejemplo, en 1995 el gobierno de Brasil concesionó el tramo Confluencia-Río de la Plata, adjudicando el balizamiento, dragado y mantenimiento a las empresas Jan de Nul Group N.V. (Bélgica) y EMEPA S.A. (Argentina). Este tramo actualmente es conocido como la Hidrovía Paraná-Paraguay, que es una de las rutas comerciales más importantes para Brasil, Argentina y Paraguay, al servirles para que puedan navegar barcazas de gran calado y grandes volúmenes de carga los 365 días del año. Para dar una estimación, el 80% del comercio argentino se mueve a través de estas aguas.

En México actualmente el gobierno federal, a través de la Secretaría de Marina, ha empezado el dragado de distintos ríos en Tabasco, mientras tanto en Brasil el proyecto de una Hidrovía amazónica fue rechazado por las comunidades indígenas, pero impulsada por el gobierno. 

En síntesis, la explotación y control de los ecosistemas pluviales afecta en distintas dimensiones a las regiones latinoamericanas. Por un lado, afecta a los ciclos de cultivo y alimentación de muchas áreas, desplaza y despoja de su identidad a las comunidades indígenas o locales que no pueden resistir a las transformaciones del medio ambiente y presiones económicas de las empresas. 

Finalmente, pero no menos importante, aunque estas empresas contratan consultoras, sus actividades terminan por afectar la dinámica de los ríos y es imposible modificar un ecosistema sin lastimar su balance. 

@PENSEMOSVERDE

Fuentes:

GCaptain

BIODIVERSIDADLA

Chacodíapordía

Bloomberg Green

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